Perlas de Noja y el dulce de manzana

Hemos de destacar las especialidades artesanas que confecionan las hermanas del convento de Santa María de la Merced, como las perlas de Noja o el dulce de manzana. El convento está en la calle cavanzo, 27.

Hace 20 años que asentaron en nuestra villa las monjas Mercedarias de Vida Contemplativa, (procedentes del pintoresco rincón vizcaíno de Lañomendi –Lujua-), como un remanso de paz y oración en medio de este concurrido pueblo veraniego.

“Ora et labora” resume el diario quehacer de las monjas y por eso reparten las horas de cada jornada entre sus rezos, en su sencilla y acogedora capilla, y sus dulces monacales (como medio de subsistencia) que hacen la delicia de nuestros golosos paladares. Sus famosos productos de artesanía os pueden acompañar dulcemente en vuestras fiestas, reuniones y tertulias de verano.

  • Bizcochos
  • Rosquillas
  • Pastas
    • Mantecadas
    • Nevaditos
    • Macarrones
  • Sobaos
  • Quesadas
  • Perlas de Noja
  • Estrellas mercedarias
  • Panucos
  • Sositos
  • Coquitos
  • Tartas
  • Dulces especiales en navidad

Se encuentran en el número 27 de la calle Cabanzo y atienden diariamente de 11 a 14 por la mañana, y de 16:30 a 19 y de 20 a 21 por la tarde. Para cualquier consulta puede contactar llamando al 942 63 00 86.

Corbatas de Unquera

Las Corbatas de Unquera son un producto típico de Cantabria, elaborado de forma artesana y tradicional con ingredientes 100% naturales.

Se trata de un dulce en forma de corbata, elaborado principalmente con mantequilla de primera calidad.

Está compuesto por una tira de hojaldre de unos 16 cm de largo y 5 de ancho, recubierto por una capa de glaseado y almendras.

Su textura es exquisita y la combinación de sus ingredientes naturales, da como resultado un sabor 100% artesano y delicioso.

Algo que sin duda, debes probar.

Pantortillas de Reinosa

Una de las tradiciones que los turistas que llegan a Reinosa cumplen a rajatabla es comprar alguno de los típicos y apetitosos hojaldres que venden en las principales confiterías de la ciudad. Las pantortillas son las obras de repostería más conocidas, seguidas de las rosquillas, los tortos, los lazos, las empanadas, los polvorones de almendra… El confitero reinosano ya fallecido Ignacio Iglesias Roldán explicó en su día que las pantortillas nacieron por casualidad cuando el industrial panadero Nicanor García manipuló la masa preparada de una torta de pan dando forma a lo que sería el postre más conocido de Reinosa y que, de su parecido a una tortilla, tomó su nombre. También circula una leyenda que apunta a que Tubal, uno de los hijos de Noé, pidió a su escudero que le hiciera algo para comer. Éste sólo tenía un poco de harina y pensó en amasarla y, como no tenía agua, recogió gotas de rocío. Una moza del Valle de Campoo que pasaba por allí miró la masa, la esponjó al momento y la puso a cocer al sol. De ahí la primera pantortilla, según la leyenda. La fórmula de elaboración de la pantortilla es tan sencilla como curiosa. No deja de ser pan sin levadura con mantequilla, y de la forma de darle vueltas depende que el hojaldre vaya cogiendo la forma deseada. La mantequilla va quedando aprisionada entre los pliegues que se van separando en múltiples y finas capas. Un toque de azúcar y listas para comer. Los más viejos del lugar apuntan que, coincidiendo con la inauguración del paso del ferrocarril por Reinosa, estos hojaldres se empezaron a vender en la fonda de la estación. Los trabajadores de las panaderías se desplazaban hasta allí con bandejas llenas de hojaldres que vendían a los viajeros por los vagones durante las largas paradas que hacían en Reinosa. Sea como fuere, las pantortillas, los tortos, las rosquillas y los hojaldres forman parte de la historia de esta ciudad.

La cafetería Casa Vejo es un punto obligado de parada cuando se visita Reinosa. Allí se pueden adquirir todo tipo de productos dulces típicos campurrianos, como las pantortillas, las rosquillas de Reinosa, los polvorones de almendra, los tortos sobados o de San Pedro, las rosquillas del Ebro y las mantecadas. La Confitería Avenida, ubicada en la Travesía La Naval 8 de Reinosa, es uno de los comercios ‘históricos’ de la ciudad. Hasta hace unos treinta años abría bajo el nombre de La Constancia y empezó a funcionar en 1912. Allí se hacen todos los hojaldres típicos de la zona, aunque también destaca por sus quesadas, sus pastas de mantequilla y sus mazapanes.

Sobaos Pasiegos Producto típico de Cantabria

Los sobaos pasiegos son un producto típico de los Valles Pasiegos (especialmente, de Vega de Pas , y Alceda-Ontaneda). En la receta primitiva los ingredientes eran la masa de pan, el azúcar blanco y la mantequilla. En el sobao pasiego antiguo se añadían dos huevos, una cáscara de limón rallada y el licor de anís o ron. El sobao moderno surgiría en el año 1896, cuando una cocinera del doctor Madrazo, Eusebia Hernández Martín, sustituyó la masa de pan por harina.

Su receta consta de un kilo de azúcar, otro de mantequilla, 900 gramos de harina, 12 huevos, una pizca de sal, limón rallado, una cucharada de ron o anís y un poco de levadura en polvo. Se mezclan el azúcar y la mantequilla, se añade la sal y el limón, y se continúa amasando. Seguidamente se incorporan los huevos poco a poco, junto con una cucharada de licor. A continuación se añaden la harina y la levadura. Una vez esté lista la masa, se deposita en moldes de papel y se introduce en el horno, procurando una cocción equilibrada en toda la superficie.

Sobaos Pasiegos

Los sobaos pasiegos poseen Indicación Geográfica Protegida desde el año 2004.

Esta Indicación Geográfica Protegida especifica la zona de elaboración y envasado de los sobaos amparados por la Indicación Geográfica Protegida “Sobao Pasiego».

Dicha zona se encuentra centrada en la denominada comarca del Pas, que abarca la zona delimitada por los ríos Pas y Pisueña y el área de influencia de dichos ríos. Estos territorios se encuentran situados en la zona centro de la Comunidad Autónoma de Cantabria y están constituidos por los siguientes términos municipales: Anievas, Arenas de Iguña, Astillero (El), Bárcena de Pie de Concha, Camargo,Cartes, Castañeda, Cieza, Corrales de Buelna (Los), Corvera de Toranzo, Entrambasaguas, Liérganes, Luena, Marina de Cudeyo, Medio Cudeyo, Miengo, Miera, Molledo, Penagos, Piélagos, Polanco, Puente Viesgo, Reocín, Ribamontán al Mar, Ribamontan al Monte, Riotuerto, San Felices de Buelna, San Pedro del Romeral, San Roque de Riomiera, Santa Cruz de Bezana, Santa María de Cayón, Santander, Santillana del Mar, Santiurde de Toranzo, Saro, Selaya, Suances, Torrelavega, Vega de Pas, Villacarriedo, Villaescusa y Villafufre.

Productos Típicos Torrelavega

Hablamos de Productos Típicos Torrelavega y en particular de un sencillo producto y complejo a la vez, el hojaldre cuenta en su haber con múltiples historias que relatan sus orígenes. Su nacimiento no se conoce con exactitud pero sí sabemos que fue en los años 50, momento en que empezó a fraguarse en Torrelavega la reputación de su confitería, especialmente de su hojaldre.

Una fiel dedicación y una técnica artesanal hicieron posible que el nombre de esta fina masa se vinculara con la ciudad, a lo que contribuyó de manera activa un joven Luis Santos Fernández que a la corta edad de 11 años comenzó a conocer sus mejores secretos dedicándose al oficio de repostero durante 67 años.  Su buena mano y su tesón imparable en el negocio fue traspasada de padre a hijo convirtiendo a su descendiente, Luis Santos San Miguel, en un célebre repostero que contribuyó a mantener vivo el prestigio e imagen de la marca. En la actualidad, la saga Santos continúa escribiendo su historia y es la tercera generación, Luis Santos Erquicia, quien día a día se entrega a este oficio emprendido por su abuelo.

La Confitería SANTOS de Torrelavega, capital de la comarca del Besaya en Cantabria, se ha convertido en mundialmente famosa por preparar el exquisito Hojaldre que, entre otros elaborados de pastelería, se distingue por ser el “caballo de batalla” de esta empresa artesana.

La preparación del Hojaldre no reviste especial complicación, sin embargo, conseguir su punto óptimo de textura y sabor no está exento de mérito. Los grandes maestros hojaldreros torrelavequenses, humildes por naturaleza y poco dados a la jactanciosa y gratuita manifestación pública de habilidades personales, siempre han sostenido que la clave de este excelente elaborado reside en la selección de los mejores ingredientes naturales, sin regateo posible de peseta alguna a la calidad: La mejor harina (en sus dos variantes, gruesa y fina). Mantequilla pura (nada de mezclas con marganinas, mucho más económica), Agua y Sal.

Almejas a la marinera

Ingredientes: 1 kg de almejas, 3 dientes de ajo, 1 guindilla, perejil, media cebolla, pan rallado, medio vaso de vino blanco, el zumo de medio limón, aceite de oliva y sal.

Se lavan bien las almejas ( es conveniente ponerlas a remojo unas horas antes con abundante agua y un puñado de sal ) y se ponen en una sartén con medio vaso de agua fría, poniéndose a cocer a fuego vivo. A medida que se abren se van sacando con la espumadera a una cazuela amplia, de barro. Se cuela el agua resultante de la cocción y se reserva. En una sartén se pone el aceite y se fríe la cebolla y el ajo, todo picado. Cuando estén dorados ambos, se añade una cucharada sopera de pan rallado y se rehoga un poco, se agrega el agua de cocer las almejas, el vino blanco, el zumo de limón y la guindilla. Se da un hervor y se vierte la salsa sobre las almejas, dejándolas cocer a fuego muy suave de 5 a 10 minutos. Por último se sazona y se espolvorea con el perejil picado.

Marmita de bonito

Ingredientes: 500 g de bonito fresco, 750 g de patatas, 2 cebollas, 4 tomates maduros, 2 pimientos verdes, 2 pimientos rojos, 2 dientes de ajo, 1 hoja de laurel, pimienta, pimentón picante, medio vaso de vino blanco, aceite de oliva y sal.

Cortar las cebollas y los pimientos en trozos pequeños. Pelar los tomates y patatas y cortarlos irregularmente. En una cazuela de barro con un poco de aceite caliente, rehogar las cebollas. Cuando tomen color, añadir los pimientos y seguidamente los tomates. Dejar cocer, tapado y muy lentamente, hasta que reduzca un poco. En un mortero picar los dientes de ajo, diluir con el vino blanco y verter en la cazuela con el resto del sofrito. Aromatizar con la hoja de laurel, sazonar con sal, pimienta y pimentón y dejar cocer 5 minutos más. Añadir las patatas. Rehogar un poco para que cojan algo de gusto y cubrir escasamente con agua. Dejar cocer suavemente. Con las patatas a punto, añadir el bonito cortado en dados grandes y dejar cocer 10 minutos. Comprobar el punto de sal, dejar reposar 5 minutos y servir.

Ensalada de Anchoas en salazón y pimientos

Esta receta es la más sencilla y la más tradicional para degustar las Anchoas en salazón. El secreto de esta receta es poner en aceite las anchoas durante varios días para que estén más sabrosas. Después éstas se colocan junto al pimiento cortado en tiras.

A este plato se le pueden añadir diversas guarniciones como un bouquet de verduras con vinagreta. Para el bouquet, podremos utilizar berros, endivias, escarola morada, achicoria, rúcula, rábanos y tomates cherry.

La Quesada Pasiega

La quesada es otro postre típico pasiego. Se compone de leche de vaca cuajada que se acompaña de mantequilla y harina de trigo, huevos y azúcar. La masa se suele aromatizar la mezcla con limón rallado y canela en polvo.

En la preparación de la quesada se mezclan el azúcar y la mantequilla y se añade la leche cuajada (o la leche con un yogur), el limón y la canela. Seguidamente se incorporan los huevos, batidos y a continuación se añaden la harina y la levadura.

Una vez amasado se deposita en moldes de tarta, que se introducen en el horno durante una hora a 180 °C, hasta que se dore su superficie. Se puede servir caliente o frío. La quesada tiene la apariencia de flan, pero la consistencia del pudín, y tiene un exquisito sabor, no muy dulce pero tampoco salado como el queso curado.

Jibiones en su Tinta

ELABORACIÓN DE JIBIONES EN SU TINTA

Ingredientes

Para 6 personas.  Tiempo de cocción: 60 minutos

1 Docena De Jibiones  2 Kilos De Cebollas  ½ Libro De Aceite De Oliva  4 Dientes De Ajo  1 Tomate Maduro Pequeño  1 Cucharada De Harina  ½ Litro De Caldo De Pescado  Sal.

Limpiar y trocear los jibiones, cuando son pequeños se cocinan enteros. Reservar la tinta.

En una cazuela con el aceite, reservar 4 cucharadas, ponemos a freír la cebolla picada reservando un poco para la salsa. Cuando esté a punto de dorarse, echamos los jibiones y los rehogamos hasta que prácticamente hayan soltado casi todo el agua.

En una sartén ponemos las 4 cucharadas de aceite y cuando esté caliente echamos la cebolla picada, antes de dorarse ponemos el ajo y luego el tomate que se haga un poco, al cabo de diez minutos, ponemos la harina, freímos y añadimos el caldo de pescado hasta que quede una salsa ligada.

Le incorporamos la tinta y le dejamos hacer diez minutos. Pasamos todo por un pasapurés y lo juntamos con los jibiones, dejando hervir nuevamente hasta que estén hechos. Sazonar de sal.