Casa Vejo

Nuestra firma comercial Casa Vejo, se inició en Mil novecientos cuarenta y cuatro, cuando su fundador Ángel Vejo, regresó a España, después de treinta años en Méjico, dedicado a actividades siempre relacionadas con el comercio.

En aquellos años la comunicación vial era escasa y más en nuestra región, siendo el ferrocarril, el medio que unía las distintas provincias y, que en su lento recorrido de “parada y fonda”, permitía en Reinosa vender a los viajeros, las entonces ya conocidas pantortilla, que las crónicas cuentan, que desayuno Carlos V, cuando camino de Yuste, pernoctó en nuestra ciudad.

Las pantortillas, los tortos, mantecadas, almendrados, polvorones cosa fina y los lazos hojaldrados.
Las navajas a la crema que en el horno se doraron, y de los huevos, las yemas con su azúcar granulado.
Luego vienen las rosquillas que en Reinosa es obligado pedirlas por ese nombre que de la ciudad han tomado.
También rosquillas del Ebro, nuestro río tan renombrado, a las que pusieron su nombre los antiguos artesanos.
Seguimos con las rosquillas, las de anís no se olvidaron, fritas en el buen oliva y en las sartenes de barro.
Los pastelitos surtidos con chocolate trufado, rellenos de buena crema de dulce almíbar bañados.
El bizcocho de naranja, tierno y jugoso bocado. Pestiños de hojaldre frito. Empanada de pescado.
“Tortu preñau” de chorizo con hojaldre o empanado, ternera guisada al horno, en hojaldre delicado.
Los bombones de la Casa, la rica tarta San Marcos, la suave tarta de queso y los antojos borrachos.
Los tocinillos de Cielo que del Cielo los bajaron unos Ángeles golosos que en esta Casa quedaron.
Si en esta lista el poeta, hay algo que no ha nombrado, es que ha salido más tarde o que no se había inventado.

Además de la fama de las Pantortillas, se conocía también la rosquilla hojaldre de Reinosa, o Reinosas. Su elaboración se hacia en los largos inviernos, aprovechando las grandes y siempre puntuales nevadas, que a falta de frigoríficos, mantenían el hojaldre con la temperatura necesaria. Una vez dada la forma y cocida, pasaba a conservarse en cajas de roble.
Actualmente las Pantortillas, las Reinosas y los polvorones (únicos en su calidad), son los productos estrella de nuestra extensa, cuidada y artesana producción, por la que nos hicimos acreedores hace ya unos años, a la placa al mérito turístico, y día a día, al favor de un consumidor fiel que nos conoce de tiempo, y de otros que han oído hablar de alguna de las especialidades de Casa Vejo.

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