Vinos de Cantabria

VINO DE LA TIERRA LIÉBANA

El área de producción queda delimitada por los términos municipales de: Potes, Pesagüero, Cabezón de Liébana, Camaleño, Castro Cillorigo y Vega de Liébana. Variedades: Tintas: Mencía, Tempranillo, Garnacha, Graciano, Merlot, Syrah, Pinotnoir, Albarín Negro y Cabernet-Sauvignon. Blancas: Palomino, Godello, Verdejo, Albillo, Chardonay y Albarín Blanco. El grado alcohólico volumétrico natural mínimo será de 10% Vol. en los tintos y de 9,5% Vol. para los blancos. Fecha de su publicación en el B.O.E. 31/03/2004.

VINO DE LA TIERRA COSTA DE CANTABRIA

El área de producción queda delimitada dentro de la Comunidad Autónoma de Cantabria, por la zona comprendida entre la costa y los valles interiores de influencia Atlántica hasta la cota de 600 metros, con excepción de los municipios de Potes, Pesagüero, Cabezón de Liébana, Camaleño, Castro Cillorigo y Vega de Liébana. Variedades: Tintas : Ondarrabi Belza y Verdejo Negro. Blancas: Godello, Albillo, Chardonay, Malvasia, Ondarrabi Zuri, Picapoll blanco y Verdejo blanco. El grado alcohólico volumétrico natural mínimo será de 10% Vol en los tintos y de 9,5% Vol. para los blancos. Fecha de su publicación en el B.O.E. 31/03/2005

La complejidad ecoclimática de la cornisa cantábrica se debe a la combinación de una orografía compleja dotada de innumerables valles orientados de manera caprichosa y de una variedad de microclimas afectados por la proximidad del mar. Bodegas Vidular se encuentra ubicada a 250 m. sobre el nivel del mar, en un idílico valle de la comarca de Voto desde el que se domina el serpenteo que el río Asón deja a su paso en su camino hacia el mar. Sus laderas de cultivo, muy bien protegidas, se hallan orientadas al Sureste favoreciendo un ciclo vegetativo muy adecuado al ecoclima local, proporcionando condiciones inmejorables para alcanzar una óptima maduración de la vid.

La excelente acogida y aceptación de la que ya disfruta nuestro vino nos motiva para seguir trabajando por la calidad y por la consolidación de nuestra marca. Actualmente, Bodegas Vidular se encuentra en un proceso de ampliación de su producción con la plantación de 6.000 nuevas cepas que apoyan la determinación de nuestra visión empresarial. Esto es, producir y elaborar vinos de calidad, de Terruño, vinos con personalidad y con el carácter de la tierra en la que crece en contraposición a algunas tendencias globalizadoras presentes en la producción vinícola actual. Y, hacerlo en armonía con otro proyecto igualmente ilusionante; la recuperación del cultivo de la vid en Cantabria, demostrando que esta es posible y que volverá a ser rentable en un futuro muy próximo.

De la cepa a la botella Los viticultores lebaniegos dicen que siguen en las viñas «por afición» Alrededor de 250.000 kilos de uva, la mayoría en la comarca de Liébana se habrán recogido este año en las 55 hectáreas de terreno destinadas al viñedo existentes en Cantabria. Se trata de cifras poco menos que testimoniales, y de una producción de vino que, de forma secular, se ha reservado al consumo de casa. Pero esa tendencia comienza a romperse con la aparición de un puñado de emprendedores dispuestos a hacer de la viticultura su medio de vida. Tanto que el próximo año ya esperan tener permiso para comercializar el vino criado en sus cepas.

Al cabo de varios años de experimentación y de cuidados, las vides han empezado a producir la suficiente cantidad de uva como para insuflar ánimos a los viticultores. Sufridos productores que hasta la fecha no han hecho otra cosa que invertir y gastar -algunos empeñándose hasta las cejas-, pero que ya adivinan próximo el día de paladear el éxito.

En ese sinvivir se encuentra un puñado de viñadores de Moncalián, Gama, Vidular, Liendo, Trucíos… Gente como la familia Durán Ortega o como Ignacio Abajo, dispuestos a demostrar «que se puede vivir de esto».

Mikel Durán lo dice a pie de viña, satisfecho de que, pese al endeble cuerpo de las cepas plantadas hace sólo cuatro años, haya podido recoger uva suficiente para hacer cosecha y destinarla al consumo el próximo año. “Ribera del Asón” -que así se llamará ese blanco producido y criado en Vidular y que ya duerme en la bodega-, pudiera convertirse en uno de los primeros vino nacidos del empuje de la Consejería de Agricultura en su empeño por ofrecer medios y vías para diversificar la ocupación en el mundo rural.

Un segundo caldo podría ser el “Viña Lancina”, nacido en el viñedo que Abajo posee en el barrio de Tuebre, en Bárcena de Cicero, aunque éste de una producción más modesta. «Vamos a demostrar que aquí se puede hacer un buen vino, de calidad», asegura Ignacio, quien ha dejado todo para convertirse en viticultor profesional. También Mikel y Jon Durán, y sus padres José Miguel y Maite, se confiesan «gente comprometida que apuesta por la viña».

Rendimiento

Reconocen que la tarea es lenta y que tardarán años en ver reconocido el trabajo, «pero no tenemos prisa. Sabemos que ésta es una labor lenta», se explica Ignacio. Mikel anticipa: «Esto va para largo, para años. Pero somos gente joven y los dos hermanos confiamos en vivir de ello».

Desde el Centro de Investigación de Muriedas, uno de los técnicos encargados del programa de experimentación del cultivo de la vid, Juan Ignacio de Sebastián, certifica las impresiones: «El cultivo de la vid tiene futuro». Considera que la viticultura puede renacer en Cantabria a través de los derechos de plantación, recuperando viñedos, plantando nuevas cepas y modernizando su laboreo. «Sin duda, es un reto, sobre todo para gente joven, comprometida, que le guste este cultivo», señala De Sebastián. «Nosotros ponemos el asesoramiento técnico y el apoyo enológico para que los cultivadores no se sientan desasistidos. Queremos hacer un buen vino, y se puede hacer de calidad para que cuando se embotelle y se venda, pueda sacarse rendimiento económico».

En esas están ya en Bodegas Vidular. Tras la vendimia, las tres hectáreas plantadas en su mayoría con uva de tipo Alvariño y algo de Chardonnay les han producido alrededor de 8.000 kilos de uva de 12 grados. El proceso en bodega derivará en unos 6.000 litros de vino y calculan que en unas 7.500 botellas. De aquí a tres años, con las vides ya desarrolladas, las cifras se pueden triplicar.

Entre tanto esa primera gran cosecha fermenta y madura en su bodega, los Durán solventan los trámites sanitarios y burocráticos necesarios para poder introducir su blanco “Ribera del Asón” en el círculo de la restauración.

De calidad

Cerca de allí, Ignacio Abajo mima su plantación de tres hectáreas en Moncalián, aunque no será productiva hasta dentro de tres años. Sin embargo, su parcela experimental en Tuebre ya le ha reportado el primer anticipo: está vinificando unos 1.000 litros de vino blanco, elaborado con las variedades Riesling y Godello. De ese mosto saldrá su caldo “Viña Lancina”, del que adelanta: «Tiene puntos y aromas excelentes».

En Frama, en el proyecto experimental de mayor extensión de Liébana, se han recolectado unos 2.500 kilos. José Antonio Parra, uno de los socios del proyecto, indica: «Hacemos varias elaboraciones distintas de forma experimental para ver qué tal se comportan las uvas. Hemos sacado vino de trece, doce y nueve grados y se seguirá trabajando porque la intención es hacer un buen vino». Respecto a la calidad, Parra señala: «Para ser unas plantas tan jóvenes, es bastante buena».

Los de José Antonio, Ignacio y Mikel son ejemplos de un puñado de propietarios de Liendo, Obregón, Villaverde, Aliezo… hasta 14, colaboradores de la Consejería aportando pequeños terrenos para experimentar uvas, variedades y suelos. Representan la avanzadilla de productores en pos de un vino de calidad y medio de vida.

Bodegas Sel D’Aiz

La preocupación por la nutrición y la vuelta a los métodos productivos tradicionales están cambiando el panorama de la alimentación y la gastronomía. Un grupo de pequeños productores de Cantabria se está abriendo camino con sus productos ecológicos, elaborados artesanalmente, en pequeñas porciones, por gente que ha cambiado su vida para estar más cerca de la Naturaleza, haciéndose un hueco en los hogares y las mesas más inquietas.

Bodegas Sel D’Aiz es un concepto diferente dentro de la Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra Costa de Cantabria. Una empresa familiar gestionada por Asier y Miriam, que en 2007 decidieron comenzar este nuevo reto.

Nuestros viñedos están situados en los Valles Pasiegos, concretamente en Castillo Pedroso (Corvera de Toranzo) a unos 30 km. de Santander.

Bº Cotorral s/n. Castillo Pedroso 39699 Corvera de Toranzo (Cantabria). Tel: 629 473 755. [email protected]

Las instalaciones de la bodega están dentro de los propios viñedos con la finalidad de reducir el tiempo de vendimia y lograr la mayor calidad posible de uva. Destacamos en el proceso de recolección de la uva, que la realizamos manualmente en pequeñas cajas y nuestro personal selecciona los mejores racimos de uva.

La elaboración de nuestros vinos sigue la metodología y proceso de producción más vanguardistas del momento gracias a la más avanzada tecnología: Criomaceración, Inertización, Estabilización por frío, Embotellado en la misma bodega. Disponemos de pequeños depósitos de acero inoxidable con capacidad de 7.500 litros, conectados entre si, con el fin de evitar oxidaciones no deseadas.